¿Prefieres la lista de la compra o que te cuenten un cuento?

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as personas fabricamos historias para dar sentido a nuestro pasado y a nuestro futuro, buscamos relatos que nos emocionen, que nos hagan vibrar. No queremos listas de sucesos, necesitamos un hilo conductor que las una y les dé un significado.
Algo parecido ocurre con los productos: detrás de cada compra, el cliente buscar conectar. Las empresas ya no venden creando listas de beneficios del producto/servicio, sino que cuentan cuentos que lleven a comprarlo. Es por eso por lo que, si quieres ser visto como una marca, llegar a tus clientes y conseguir ventas, debes crear un storytelling para tu producto o servicio. Debes contar una historia.


¿Cómo ha de ser la historia?

Tu narrativa debe tener un sentido y ser coherente con la misión, visión y valores de tu marca. Además, debes de hacerlo de forma creativa para generar más interés en el cliente y, así, crear recuerdo.
Y no, no pienses que se trata única y exclusivamente de contenido audiovisual, va mucho más allá. El storytelling está presente en todas las acciones de marketing de las marcas en forma de storydoing. La diferencia entre ambos conceptos es que el primero cuenta la historia emocional y el segundo son las estrategias que se desarrollan para involucrar al cliente en esta experiencia narrativa.

¿Qué pasos hay que seguir?

1. Define tu público: con quién quieres conectar a través de tu historia
Si conoces muy bien a tu target (cómo es, qué piensa y qué siente) te será mucho más fácil empatizar y despertar su atención.
2. Decide a través de que emoción quieres conectar
Una vez conoces a tu cliente debes escoger a través de qué quieres empatizar. Puede ser un miedo, una preocupación, un sentimiento, una necesidad, etc.
3. Define qué percepción quieres que tenga tu marca
Tu historia debe reforzar la misión, visión y valores de tu marca, pero debes definir cual destaca en este relato.
4. Redacta tu historia
Todo relato debe tener tres partes (introducción, nudo y desenlace) aunque no estrictamente en este orden. Como más sorprendente sea, más despertará la atención del cliente. Involúcralo en un contexto emocional de intriga, suspense, curiosidad, etc.
5. Define los personajes que vivirán tu historia
Toda historia debe tener un personaje que la viva y con el que el cliente se sienta identificado. Para ello debe de ser creado con aptitudes y características similares a él.
6. Define tu storydoing
Una buena elección de las acciones reforzará tu historia y hará que el cliente viva una experiencia con la marca. Y recuerda que cualquier punto de contacto con el cliente hay una oportunidad para reforzar tu relato. No obstante, debes tener en cuenta todos los detalles, porque una mala gestión de la historia puede generar confusión.

¿Y tú, sabes contar cuentos?

No te haríamos esta pregunta si no te ayudáramos a responderla. Para hacerlo solo debes pensar en tu marca y en su historia. ¿Ya las tienes en mente? Ahora intenta recordar en qué puntos de contacto se refuerza tu relato y sus valores:
▢ 1. Página web
▢ 2. Puntos de venta
▢ 3. Redes Sociales
▢ 4. Logo e imagen corporativa
▢ 5. Proveedores
▢ 6. Colaboradores
▢ 7. RSC
▢ 8. Producto/ servicio
▢ 9. Vestimenta
▢ 10. Packaging
▢ 11. Clientes

Una vez hayas hecho memoria, debes observar si predominan los cuadraditos en blanco o en negro, porque si lo hacen los primeros significará que tu storydoing no está siendo el máximo eficaz y estás dejando ir muchas oportunidades que reforzarían el sentimiento de tu cliente hacia tu marca.


Si no sabes por donde empezar…. ¡No te preocupes!

Si hay puntos de tu relato que están difusos o simplemente que no tienes una historia definida, nosotros te ayudamos a mejorar tu cuento.
¿Te invitamos a un café y creamos un storytelling dónde tú eres el protagonista?

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