“De la estética a la ética”. De la imagen a los valores.

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urante años, el sistema capitalista ha determinado como fin único de la empresa la generación de beneficios. Sin embargo, los desafíos sociales y medioambientales que aparecen en las próximas décadas dictan que la generación de capital ya no podrá ser el único objetivo de las organizaciones y reclaman un nuevo paradigma: la evolución de la doctrina económica capitalista hacia una vertiente más social.

Ante este nuevo escenario, los consumidores están penalizando a aquellas compañías que no integran la responsabilidad social en su actividad y, por eso, muchas de las empresas han empezado a invertir recursos para sumarse al cambio.

Las empresas que lideran la transformación hacia la ética dejan de ser lo que se gastan en publicidad, para ser lo que hacen. Apuestan por los consumidores que comparten sus valores, a pesar de que pueda suponer la pérdida de aquellos que no lo hacen. Marcas más honestas y fieles a sus valores que, como bien dice Andy Stalman, evolucionan “de la estética a la ética y del like al love”.

¿Tus acciones sociales son estéticas o éticas?

Llegados a este punto, es hora de hacer una pausa y reflexionar: ¿está siendo tu empresa agente de este cambio de paradigma, o simplemente se ve arrastrada tardíamente de las tendencias – éticas o no – del mercado? En este post, te proponemos cómo averiguarlo. Marca aquellas afirmaciones que encajen con tu empresa:
La empresa contribuye al desarrollo sostenible de la sociedad haciendo aportaciones económicas a ONGs de causas globales: cáncer, pobreza, ayuda infantil.
Los trabajadores se ven involucrados en la causa social por la que lucha la empresa.
Luchamos por causas sociales y medioambientales relacionadas con la actividad de la empresa, involucrándonos con nuestros recursos empresariales y no solo con aportaciones económicas.
Posicionaríamos la opinión de nuestra empresa ante un tema social o medioambiental controvertido, aunque eso afectara a la relación con algunos de los clientes.
La responsabilidad social está totalmente integrada y alineada a la estrategia de nuestra empresa y supone una fuente de innovación y oportunidades, así como una ventaja competitiva frente a la compañía.

Según cuantas afirmaciones hayas marcado, sabrás si tu empresa es impulsora del cambio o no. Ser socialmente responsable no solo significa donar parte de los beneficios obtenidos a una ONG que poco tiene que ver con tu actividad empresarial. Significa integrar la RSC a la estrategia y aportar tus recursos de valor como empresa: tu conocimiento, tu experiencia, tu tiempo y tus manos a hacer actividades que ayuden al desarrollo social.

Esto, sin embargo, no es algo que se pueda construir de la noche a la mañana. Requiere de planificación y estrategia. Y para eso está Diferentis: para trazar contigo el guion que hará a tu empresa referente en la actividad económica basada en la ética.


¿Preparadx para la (re)evolución ética de tu empresa?

Laura Zamarriego de Ethic dijo, y con razón, que “las marcas que permanezcan indiferentes a los desafíos sociales y ambientales correrán el riesgo de desaparecer”.
¿Te invitamos a un café y definimos el camino ético de tu empresa?

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